Le encantaba pedirme que me hiciera una foto y se la enviase, le daba igual de la manera que me encontrase, ya fuese en pijama o despeinada, siempre me decía lo que le gustaba.
Hoy me hice una foto en Atocha y se la mandé, hoy no me la pidió él pero quise que tuviese una imagen mía, aunque se me ve demacrada.
No volveré a molestarle, sigo sin una triste contestación, cuando quiera que me diga, porque espero de verdad que lo haga,
que me diga...
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